A lo largo de la vida el hombre pasa por distintas posturas en lo que a espiritualidad respecta. Hasta hace pocos días yo me enrolaba en las listas de los no creyentes o más explícitamente dentro de los “me da igual”, “Dios es una hipótesis innecesaria”, etc.
Pero, tarde o temprano a todos les llega ese momento en el que Dios se muestra en todo su esplendor. A algunos en las cataratas del Iguazú, a mí del siguiente modo.
He llegado a la conclusión de que la mejor prueba de la existencia de Dios se puede encontrar en la mala suerte. Voy a tratar de explicarlo con un ejemplo.
Un día de lluvia, el mismo día que murió tu perro, vas corriendo por la calle a tomar el colectivo que te llevará a un lugar al que seguramente ya estás llegando tarde, una baldosa floja te arruina por completo y de modo irreparable. Es exagerado, pero a todos nos ha pasado al menos una vez por semana, inclusive esas semanas en las que no llueve. Es más que obvio que ésta concatenación de hechos sobrepasa ampliamente las capacidades explicativas de la causalidad científica. Es éste el punto donde nos debemos detener a pensar. Algo más.
Recuerdo una ocasión en la que adquirí un teléfono celular vía telefónica que, por las características de la situación es obvio que no necesitaba. Tardó dos meses más de lo estimado en llegar y llegó roto. Tuve que esperar un mes más para que me lo arreglen.
Dios existe, y NOS ODIA.
No lo culpo, después de todo haber creado al ser humano debe ser al equivalente terrenal a tener un hijo asesino serial de abuelas, la única razón por la que uno podría llegar a quererlo sería sólo por la irremediable filiación.
Además, tendrá sus sentimientos encontrados con la raza humana pero, POR QUÉ!?
Es más simple de lo que parece. Dios no es perfecto, y qué mejor prueba de ello que nosotros. Nadie disfruta de las equivocaciones –propias-. Algunos con pretensiones de soberbia superada -ciertamente la peor de la soberbias- dirán: uno aprende de sus errores bla bla bla pero, es MENTIRA a nadie le gusta. Ahora, hay algo peor que equivocarse y es que te recuerden a diario que te equivocaste. Es por eso que Dios nos odia, somos una estaca clavada en su narcisismo.
Publicado originalmente el mes pasado.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarjajaja muy bueno! "Dios existe, y NOS ODIA."
ResponderEliminarChe, ahí dice que el autor eliminó una entrada...pero yo no eliminé nada. :S
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